¿Por qué decidí estudiar?

Jueves 8 de febrero, 2024 


En ese momento en el que tuve que decidir lo que estudiaría en la universidad, todo fue presión y miedo por lo rápido que se acercaba el futuro, y aquel sentimiento de extravío. Después de mi primer contacto con la literatura en la secundaria me la pasaba leyendo todo el tiempo en plataformas como Wattpad o Facebook, o descargando PDFs de páginas web hasta que mi familia lo notó y, aunque al principio parecían extrañados —dado que la lectura por placer no era algo que se acostumbrara en mi casa—, comenzaron a conseguirme libros en físico como regalos para las festividades o mi cumpleaños. Creo que desde ahí la lectura se volvió una constante en mi vida y por eso me imaginaba escribiendo o siendo maestra.

Sin embargo, cuando corrió la voz, mi familia me incitaba a dedicarme al área de la salud ya que me gustaba leer demasiado y lo cierto es que no me desagradó la idea. Por eso, en la preparatoria escogí todas las optativas que tuvieran que ver con eso e inicié a prepararme para el examen de admisión en la UDG, pero después de hacer miles de test vocacionales decidí intentar satisfacer ese “sueño infantil” y estudiar algo relacionado con la literatura o la lengua española. Entonces, esforzándome a ignorar las críticas e ideas ajenas, comencé a investigar hasta dar con el plan de estudios de la Licenciatura en Letras Hispánicas; me llamó la atención las materias de lengua, literatura y las especializantes de gestión y edición. 

Cuando le conté esto a mi familia no estaban tan convencidos y me ofrecieron estudiar leyes y, aunque por un momento estuve a punto de seguir con los trámites a esa carrera, quise hacer algo por mí esa vez e insistí, convenciéndome en silencio que no sería una pérdida de tiempo y que si no me gustaba podría salir y hacer trámites para otra área de estudios.


Así que ahí estaba, ya dudando de mi abrupta decisión en mi primer semestre sin expectativas concretas y sin mapa, aunque debo decir que tomar las clases en líneas facilitó mucho proceso y disipó algunas inseguridades. De esa forma, pasó el primer año y luego el segundo, y cuando menos me doy cuenta, he aprendido tanto dentro del aula como fuera, tomándole un cariño inexplicable e inesperado a esta carrera. 

El segundo paso difícil fue la presencialidad, el salir de mi ciudad para ir a vivir a otra completamente ajena, con muchas más responsabilidades sobre los hombros. Al principio no fue fácil adaptarme a la vida tan apurada de Guadalajara, pero luego fue mejorando poco a poco hasta encontrar normalidad en el tráfico y una vida universitaria que seguía siendo un misterio.


Las áreas de interés, por su lado, fueron inicialmente enfocadas hacia la docencia y la gestión cultural, a la vez que me encontraba en una constante búsqueda de más razones que me siguieran confirmando que la decisión que había tomado tiempo atrás era el lugar correcto para crecer.


Ahora, estando ya en octavo semestre, y a pesar de que sigo sin saber exactamente a dónde me dirijo, sé que este camino no ha sido en vano pues me ha ayudado a ampliar mi mundo hacia uno que ofrece muchas más posibilidades de las que alguna vez pensé tendría; la inmensidad que abarca sorprende y las oportunidades pueden ser creadas.

Y decir que mi perspectiva ha cambiado bastante porque ya no quiero detenerme, quiero hacer más cosas e intentar algunas otras que me lleven a donde quiero y debo llegar. Reconozco que puedo contar con el apoyo de mi familia, de académicos, compañerxs y amiguxs. 


Gracias por leer, compartir y recorrer este camino conmigo :)





Comentarios

  1. Leer en Wattpad y Facebook también fue mi adolescencia jaja. Qué lindo que tu familia notara tu interés y se involucrara.
    Me llama mucho la atención que menciones la idea de estudiar Letras como un "sueño infantil", yo también lo sentía así, como que me lo debía a mí misma.
    Me encanta tu penúltimo párrafo, es muy esperanzador, yo también siento mucha incertidumbre pero trato de mantenerme positiva.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario